Plegarias para esta navidad

Plegarias para esta Navidad

Plegarias que debemos de recordar y compartir en esta época Navideña. Las inicio con las plegarias que nos comparte en su libro de John O’Donohue titulado «Eternal Echoes», en el cual, de una excelente manera describe la búsqueda del sentido de pertenencia que cada uno de nosotros debe buscar tener. El sentido de pertenencia nos ayuda a sentirnos parte de un lugar, de una comunidad, de una familia, o de un lugar de trabajo. Ese sentido de pertenencia, esas raíces, son la base de nuestro cariño por nuestra familia, por nuestra comunidad, por nuestro estado y por nuestro país, por nuestros amigos y por nuestros adultos mayores.

Destaca también las diferentes actitudes que uno puede tener al interactuar con los demás, pues menciona que uno de los mejores regalos que podemos dar o recibir es el regalo de la motivación. Tiene un excelente capítulo, en el cual describe las prisiones en las que uno escoge vivir.

Efectivamente, nuestra única libertad, que nadie nos puede quitar, no sólo es la actitud que uno tome ante un problema, un dolor o una gran alegría, sino también el decidir vivir o no en la prisión de la culpa, de la perfección, de la vergüenza, del odio, o del fanatismo.

Al final de cada capítulo, pone una plegaria tomada de la filosofía celta, que hoy me gustaría compartir con usted, pues estas plegarias son un excelente mensaje para compartir con todas aquellas personas a quienes queremos, empezando con nosotros mismos.

A través de estas plegarias, nos describe una manera de vivir y una serie de consejos para tener una actitud correcta ante la vida, ante nuestro crecimiento y relación con los demás, y ante el dolor y la muerte.

Se inicia con una plegaria que puede ser una buena petición al empezar el día: «Que yo pueda vivir este día con un corazón compasivo, bondadoso en la palabra, benevolente en la conciencia, con valentía en el pensamiento y generoso en el amor». Y así continúan las plegarias.

Compartiré con ustedes las que me gustaron más, para que las compartan con los que más quieren y aprecian. La versión en inglés la podrá leer en el libro de John O’Donohue, ésta es una traducción un poco liberal:

«Que una providencia secreta guíe tus pensamientos y dé cobijo a tus sentimientos. «Que tu mente habite en tu vida, con la misma certeza con la que tu cuerpo pertenece al mundo».

Le recomiendo que lea cada frase, y medite en ella; la que le vaya gustando, apúntela en su libro de mensajes importantes, para que periódicamente la pueda leer o citar en alguno de sus comentarios o mensajes.

 

 

 

 «Que la sensación de algo ausente ensanche tu vida; que tu alma sea tan libre como las olas siempre nuevas del mar que sucumben al peligro del crecimiento; que vivas en la vecindad del asombro.

«Que te despiertes con el misterio de estar aquí, y entres a la inmensidad silenciosa de tu propia presencia». Aquí de nuevo surge la pregunta: ¿quién soy yo? y, sobre todo, ¿a dónde voy, o a dónde quiero ir?

«Que respondas al llamado de tu don y que encuentres el valor para seguir su sendero; que la flama de la ira te libere de la falsedad».

La siguiente es una excelente reflexión para fortalecer la modestia: «que puedas tener tiempo para celebrar los milagros silenciosos que no buscan atraer la atención; que escuches tus ansias de ser libre; que los límites de tus pertenencias sean suficientemente amplios para el sueño de tu alma; que te despiertes cada día con una voz de bendición, murmurando en tu corazón que algo bueno te ocurrirá».

La siguiente es excelente para fortalecer nuestro yo interior; y motiva al perdón y al olvido: «Que encuentres armonía entre tu alma y tu vida; que la mansión de tu alma nunca se convierta en un lugar atormentado; que exista generosidad en tu contemplación cuando veas tu alma; que nunca levantes muros entre la luz y tú mismo; que tu ángel te libere de las prisiones de la culpa, del miedo, de la decepción y de la desesperación». Y si le añade que te libere de la prisión, de la perfección, del fanatismo y de la ignorancia, mucho mejor.

«. La siguiente plegaria fortalece la gran responsabilidad que tenemos los que más sabemos o más tenemos: «Que tu compasión alcance a aquéllos de quienes nunca escuchamos, y que puedas tener el valor de hablar por los excluidos; pero, sobre todo, que puedas ser el sujeto gracioso y apasionado de tu propia vida; que no ofendas tu misterio con palabras frágiles o pertenencias falsas; que puedas ser abrazado por Dios, en el cual el alba y el crepúsculo son uno.

Autor:

Ing. Ramón de la Peña Manrique

Director General

Instituto Estatal de las Personas Adultas Mayores

Nuevo León, México.

A cargo desde el 28 de Febrero de 2018

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