Consolidemos nuestra nobleza y humildad

Consolidemos nuestra nobleza y humildad

«Hay dos cosas que definen la grandeza de un hombre: la primera es tener la capacidad de saberse uno limitado y reconocer que necesita de Dios y de los demás. La segunda es soñarse ilimitado y con la posibilidad de mejorar el tiempo y espacio que nos tocó habitar».  

Al volver a leer la biografía de Don Alberto Parás Pagés, Premio Eugenio Garza Sada 1999, me volvió a impresionar su mensaje en el que combina la nobleza y la humildad y que comenté con ustedes hace ya buen tiempo, pero pensé lo comentaré de nuevo pues nos puede ayudar en nuestra planeación estratégica personal.  

Humildad, que implica entender y saber que «Polvo eres y en polvo te convertirás»; que implica saberse uno limitado y reconocer que necesita de Dios y de los demás y de entender que «nada te llevarás cuando te mueras, solamente lo que has dado». Y, por otro lado, nobleza, que implica saber que «el mundo fue creado por y para nosotros» y que nos podemos «soñar» y sobre todo actuar como si fuéramos ilimitados y con la posibilidad de mejorar el tiempo y el espacio que nos tocó habitar».  

Así que más vale que usemos sabiamente el tiempo que nos tocó vivir. Usar eficazmente el tiempo implica dedicarlo a todo aquello que es importante para cada uno de nosotros. Darse tiempo para pensar, leer, aprender, trabajar, amar y ser amado y compartir, es caminar en la dirección correcta.  

Para un trabajo honesto se requiere de la integración de dos factores clave: hondas raíces y alas fuertes para volar. Recuerde que por hondas raíces entiendo respetar y actuar de una manera honesta, veraz y respetuosa; y por alas fuertes entiendo ser capaz, responsable, trabajador, cumplido, innovador y emprendedor.  

Lo anterior puede conducir al éxito y ahí es donde la humildad adquiere relevancia. La mejor estrategia para lograrla es fortalecerse interiormente para evitar perder el sentido de la realidad y de la verdad, para evitar perder la cabeza, el sentido del honor y de la amistad. Para evitar que le digan: se le subió, ya perdió pisada, qué sangrón se ha vuelto, ya ni nos saluda, el otro día me volteó la cara para no saludarme.  

 

Tom Morris en su libro: «Si Aristóteles administrara General Motors» … ¿Qué haría?… menciona cuatro áreas importantes a fortalecer: la verdad, la belleza, la bondad y la unidad, para fortalecer en esta forma las cuatro dimensiones del ser humano: la intelectual, la estética, la moral y la espiritual.  

Recuerde que «el éxito raramente llega a las personas que tienen una visión defectuosa de la realidad», porque esa visión defectuosa conduce a decisiones equivocadas. Nunca conviene actuar como el avestruz, que oculta la cabeza en el suelo, temerosa de enfrentar la realidad. La verdad fortalece la confianza al cumplir lo que se promete.  

Sin duda, insiste Morris, las personas son los motores del desarrollo de las organizaciones y comunidades. Es cierto, los clientes son importantes, las finanzas también; pero el lugar de trabajo no debe ser «el patito feo» de la organización. El lugar de trabajo debe de ser «el cisne» de la organización. La belleza debe ser un atributo del lugar de trabajo. 

Al leer el tema de la bondad, se da uno cuenta de que su aplicación implica incluir la regla de oro de las relaciones interpersonales: haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti. Recuerde que, así como la calidad no se debe platicar sino practicar, así la verdad, la belleza y la bondad se deben practicar día tras día para que tengan sentido y valor.  

Finalmente, concluye Morris, la dimensión espiritual, la fortaleza espiritual, es la mejor tierra de cultivo para las otras tres dimensiones, para reconocer que uno necesita de Dios y de los demás para mejorar el tiempo y el espacio que nos tocó vivir, para así dejar una huella importante en nuestra comunidad.  

Estimado lector, no deje sus ideales, sus principios y sus valores en su casa o en su iglesia; llévelos consigo y úselos todos los días y a todas horas, eso le añadirá mucha congruencia a su vida. 

Autor:

Ing. Ramón de la Peña Manrique

Director General

Instituto Estatal de las Personas Adultas Mayores

Nuevo León, México.

A cargo desde el 28 de Febrero de 2018

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